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martes, 2 de abril de 2013

Los Secretos de las Nubes: Primera parte.



¡¡RIIIIIIIING!!
¡Al fin! No me lo puedo creer. ¡Ya somos libres! El verano acaba de comenzar, y, con él, la mejores vacaciones de mi vida. Me voy con mi mejor amiga a Francia. Las dos queremos viajar allí desde hace años, y llevamos mucho tiempo planeándolo. Nos ha costado meses convencer a nuestros padres, y casi un año ahorrar el dinero. Visitaremos Roma, Pisa, París... ¡Vamos a visitar una de las Siete Maravillas del mundo y a estar en la ciudad del amor! ¿No es fantástico? Después de todo, las clases de francés han merecido la pena. Recojo las cosas lo más rápido que puedo y salgo casi corriendo de aquel infierno al que llaman instituto. Cojo mi iPod y pongo una canción al azar. Mientras suena Thanks for the Memories de Fall Out Boy voy ha mi casa super emocionada.
Siento que me vibra el móvil. Es un whatsapp de Dianne, mi mejor amiga, con la que voy a pasar el resto de las vacaciones.
DIANNE: ESTE VA A SER EL MEJOR VERANO DE NUESTRAS VIDAS!!
No puedo evitar sonreír. Dianne es tan entusiasta...
TÚ: Por fin vamos a visitar Francia! Queria ir alli desde que tenia 12 años
DIANNE: Seguro que te ligas a algun frances buenorro ;)
Reí.
TÚ: Venga ya, tu me has visto? Soy horrible!
DIANNE: Eres preciosa! Y no empieces, porfa
TÚ: Lo que tu digas, pero es verdad
DIANNE: Me voy cielo, luego hablamos. Besos
TÚ: Adios preciosa.
Guardo el móvil y llego a mi casa. No puedo evitar subir corriendo las escaleras y prácticamente abalanzarme sobre la puerta para abrirla.
Cierro de un portazo y corro a mi cuarto para hacer la maleta. Enciendo el ordenador, entro en Youtube y al ritmo de Suit & Tie, medio bailando, me paso horas probándome y guardando ropa mientras las canciones pasan y pasan. Va a ser un viaje muy importante. Visitaremos mundo, aprenderemos sobre cultura, religiones, idiomas, geografía... ¿Pero qué estoy diciendo? Las dos hemos aprobado todas las asignaturas y no pensamos tocar un libro en todo el verano.
Vamos para viajar, conocer gente, pasarlo bien... Por otra parte, este viaje también puede ser una gran oportunidad para las dos, si sabemos aprovecharla. En España, somos algo conocidas por nuestros talentos. Dianne tiene una voz preciosa, y canta genial, aparte de hacer unos dibujos capaces de dejarte sin habla. Yo, por otra parte, domino la guitarra y llevo escribiendo desde que tenía once años. Estos cuatro talentos nos han ayudado mucho a la hora de conseguir el dinero para el viaje. Algunas veces, hemos llegado a actuar en algún bar del barrio. Además, ella puede vender sus dibujos y a mi me pagan por leer mis historias en los colegios. A veces, ella dibuja lo que escribo, o yo invento historias sobre sus dibujos.
Hemos escrito canciones en francés por si se nos presenta la oportunidad de cantarlas. También he traducido mis mejores historias y ella ha hecho sus mejores dibujos. Nos hemos esforzado muchísimo las dos, no vamos a esperar que se nos presente la oportunidad, vamos a buscarla, y vamos a encontrarla, cueste lo que cueste. Nos vamos a hacer famosas en Francia, vamos a labrar parte de nuestro futuro. Por eso este viaje no es un simple viaje. Es muy importante que todo salga a la perfección.
Bueno, bueno, a ver, que ya me estoy haciendo demasiadas ilusiones. Es muy difícil que nos hagamos “famosas” de verdad en Francia, puesto que ni siquiera lo somos en España. Somos conocidas, ya está. Pero por ser difícil no nos vamos a rendir. Es más, nos gustan los retos, y este es el mayor que se nos ha presentado jamás. De hecho, a este viaje le llamamos “El Gran Reto”.
Elijo ropa tanto formal y arreglada como para salir una tarde por ahí y tomarse un helado. No puedo esperar más, siento que se me va a salir el corazón del pecho por la emoción. Es tan emocionante... Como la maleta ya está a punto de reventar de ropa y no me puedo estar quieta, le mando un whatsapp a Dianne para ver si puede quedar. Dice que sí.
En apenas quince minutos, estamos las dos juntas partiéndonos de risa, como siempre. Hablamos sobre cualquier tontería, pero el tema del viaje no tarda en surgir.
-Necesito que llegue ya...- digo en voz baja.
-¡Va a ser genial!- Dianne me mira con una sonrisa pícara- todo puede pasar en la ciudad del amor...
Le sonrío. Siempre que me dice eso se lo niego, pero hoy estoy de humor y muy positiva. ¿Por qué no? Al fin y al cabo, todo el posible, ¿verdad?
-¿Sabes? No estaría tan mal. Echo de menos tener novio- admito.
-¡JA! ¡Lo sabía!- Exclama, triunfante. Río. ¿Qué no va a saber ella sobre mi? Es como mi diario personal. No sería raro que me conociera incluso mejor que yo misma.
-Ya son las diez...- murmura Dianne mirando su móvil. Nos despedimos con dos besos y cada una se va a su casa.

Cuando llego, la cena está lista. No me había dado cuenta del hambre que tengo. La devoro, y, después, cojo algo de fruta.
En cuanto termino, voy a mi cuarto. Enciendo el ordenador para ver si tengo algo. Miro y contesto todo y lo vuelvo a apagar. Cojo mi iPod, le doy a aleatorio y empiezo a escribir una historia en una pequeña libreta que uso solamente para eso.
Cuando me doy cuenta, son las doce menos cinco. Decido irme ya a dormir. Mañana, mis padres me despertarán temprano para ir a la playa.
Pongo el iPod a cargar, por si las moscas, apago la luz y enseguida estoy dormida.

Parece que solo han pasado cinco minutos cuando mi padre sube la persiana de mi cuarto, sin piedad. Me pongo en “modo vampiro” y me tapo entera con la sábana, en un vano intento de protegerme de la luz.
-Levanta, marmota. ¿O es que te quieres perder el único día del verano que vas a pasar con tu familia?
-Ya vooooy- contesto medio dormida. Mi padre se va de mi cuarto, y, tras un gran esfuerzo, consigo levantarme.
Desayuno algo de fruta y me visto. Me pongo un bikini de rayas rojas y blancas, unos pantalones cortos y una camiseta vieja pero mona. También cojo el iPod y un libro. En media hora, estamos en el coche.
Cuando llegamos, estiro mi toalla sobre la arena y me pongo protección solar. Mientras mi hermana pequeña, Natali, de siete años, hace castillos en la arena, yo leo un rato y escucho música.
Natali es igual que yo: Pelo marrón y ojos grises, no muy alta, tirando a flaca, pero sin estar el los huesos. A ella la veo preciosa, sin embargo, a mi me veo del montón.
Mi rato tranquilo de lectura pasa volando. En cuanto a Natali se le derrumban unos cuantos castillos, me llama para ir a jugar al agua. Le diría que no, pero me mira con una cara de cachorrito que solo ella sabe poner y a la que me resulta imposible resistirme.
Primero jugamos un rato en la orilla, después, nos tiramos bolas barro, y, por último, hacemos castillos con fortalezas en la arena húmeda. Cuando nuestra madre nos llama para comer, Natali sale disparada hacia la mesa. Se nota que está hambrienta. Yo también voy. Para comer, tenemos unos bocadillos de jamón serrano, patatas, queso y olivas. Para beber, agua y coca-cola.
Cojo un bocata y me sirvo un baso de coca-cola. Está riquísimo.
-¿Estás nerviosa por lo del viaje?- Pregunta mi madre. Asiento.
-Te voy a echar de menos, hermanita- dice Natali. No puedo evitar sonreírle. Es un bicho, pero el en fondo es tan mona...
-No te preocupes enana, cuando acabe el verano volveré.
-¡Pero eso es mucho!- Se queja.
-Ya verás como no- le vuelvo a sonreír. Refunfuña un poco, pero no dice nada más.
-Ana, cariño, ¿estás segura?
-Sí, mamá, lo estoy. Tranquilízate, ¿quieres? Me voy de viaje a Francia, no ha tirarme desde un trampolín a un volcán en erupción.
No contesta, pero en sus ojos leo que no le he convencido. Bueno, ¿qué le voy a hacer? Es mi madre, es normal que se preocupe.
Acabamos de comer y cada uno vamos a nuestra bola. Mi padre juega con mi hermana en el agua, mi madre habla por whatsapp y yo leo y escucho música. Les voy a echar mucho de menos. Pero ya soy mayor, y llevo años queriendo realizar este viaje. Estoy emocionada y triste a la vez.
Le mandaría un whatsapp a Dianne, pero me he dejado el móvil en mi casa.
-Arriba, nos vamos ya- oigo la voz de mi padre y guardo el libro. Me visto, cojo mis cosas, ayudo con otras y me dirijo al coche.
El trayecto de vuelta a casa se me pasa volando. Cuando llegamos, ya es de noche. Cenamos. Me voy a mi cuarto y pongo todo a cargar. Intento dormir, pero, tras más o menos una hora, me rindo. Cojo un libro e intento leer, pero no me concentro. Pruebo a seguir con la historia. Escribo un largo rato y después vuelvo a intentar dormir. Me cuesta pero, finalmente, lo consigo.


¡BEP BEP BEP BEEP! ¡BEP BEP BEP BEEP!
Apago el despertador, emocionada. Hoy es el gran día. ¡Hoy me voy a Francia! Me levanto corriendo, aunque apenas son las siete de la mañana. Desayuno rápido, no lo puedo evitar. Me visto con mis vaqueros favoritos y una camiseta azul oscuro preciosa. No me gusta maquillarme, pero para la ocasión me arreglo algo más de lo normal, sin pasarme. En apenas media hora estoy lista. Tengo que reprimir el impulso de salir corriendo de mi casa, porque aún es muy temprano. Me siento en el sofá y hablo con Dianne por whatsapp. Ella también está lista ya. De repente, me doy cuenta de que no estoy sola. Me sobresalto.
-¡Natali! Casi me da un infarto, por Dios. -Digo en un susurro recuperándome del susto. Ella no se ríe, lo cual me parece muy raro. Siempre que me asusto, a ella le hace mucha gracia.
-No quiero que te vayas- me dice.
-Tranquila princesa, voy a estar bien, y podremos hablar desde el ordenador del papá, ¿de acuerdo?- Abro los brazos para que venga y me abrace. Lo hace. Tengo que esforzarme por contener las lágrimas.- Pero si este año le pides a los Reyes Magos una maleta lo suficientemente grande, el próximo viaje que haga te metes en ella y nos vamos las dos juntas, ¿vale?
Esta vez si se ríe, lo cual me alivia.
-¡Vale!- Exclama.
-Y ahora vete a dormir, enana.
Le doy un beso en la frente y corre a su cuarto. Estoy diez minutos más hablando con Dianne hasta que aparecen mis padres. Mi madre tiene lágrimas en los ojos. Les abrazo y les doy dos besos, les digo que les echaré mucho de menos, que les escribiré cartas y que les compraré regalos. Ya es hora de irme. Siento que el corazón se me va a salir del pecho. Cojo las maletas y voy hasta el lugar donde había quedado con Dianne. Cuando nos vemos, nos abrazamos.
Un taxi nos lleva hasta el aeropuerto. Guardamos las maletas y subimos al avión. Nos comunican que va a despegar. Nos movemos. Empieza a volar.
Nos vamos a Francia.

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