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jueves, 22 de mayo de 2014

Sin luz.

  Tal vez no llore, pero mi corazón sangra.
  Tal vez no hable, pero mi alma grita.
  Tal vez sonría, pero mis manos tiemblan.
  Tal vez haya luz, pero mi interior está a oscuras.
  Tal vez todo esté en orden, pero yo estoy en ruinas.
  Tal vez, tal vez.
  Yo no muestro, pero siento.
  Lloro y tiemblo y sangro y me pierdo y sufro y muero.
  ¿Te parezco feliz? ¿Realmente lo parezco? ¿Has reparado en mis ojos, acaso?
  Oh, sí que lo has hecho. Sabes que son marrones. Sabes que son claros. ¿Sabes? Ellos saben que eres idiota.
  Tú miras. Pero no ves. Oyes, pero no escuchas.
  Crees que piensas, pero tan solo te dejas manipular.
  Crees que sabes, pero tan solo te ahogas en una bonita mentira.
  Atrévete a arañarte con la verdad.
  Ahora todo está más claro, ¿verdad?
  No, no lo está. Todo está oscuro. Todo es confuso. Estoy perdida. Necesito ayuda. Porque sigo llorando y temblando y sangrando y perdiéndome y sufriendo y muriéndome.
  Tropiezo con las ruinas. Me caigo. No veo. Tan solo siento. Siento viento, tempestad. Granizo. Agua. Demasiada agua. Me arrastra, me ahoga. Y cada vez más y más lejos de la luz...
  No sé dónde estoy. Este lugar es extraño y dolorosamente familiar.
  No me gusta, hace frío. ¿Me das un abrazo? Estoy tiritando... ¿No puedes? Está bien.
  Sigo andando, a ciegas. Me sigo cayendo y haciendo daño. Estoy magullada, me duele todo el cuerpo. ¿Me das una tirita, unas vendas? ¿Tampoco...? Bueno.
  Sigamos.
  Aquí hay arenas movedizas. Allí, fuego. Allá, mar enfurecido. Por detrás... tan solo un enorme vacío.
  ¿Cómo he llegado hasta aquí? Tengo miedo. Estoy confusa. Por favor, necesito ayuda. Por favor.
  ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? Por favor, por favor. Todo se está juntando. Me quemo, me hundo, me caigo, me ahogo. Joder, ¿nadie puede ayudarme? ¿Ni siquiera tú?
  Oh, tú, mi fiel compañero, mi amante verdadero... tanto he hecho yo por ti, y ahora tú me abandonas a mi merced, ante esta muerte segura, en esta perdición eterna; una eternidad tan solo comparable con la soledad cuando falta tu abrazo, cuando ya no me acurruco en ti, creyendo encontrar apoyo y amor...
  ¿Por qué me hiciste esto? Lo dí todo por ti. Todo. Y ahora estoy sola, sin nada, sin fuerzas ni ganas ni coraje para seguir.
  ¿Y qué voy hacer?
  ¿Salgo al fuego y me quemo?
  ¿Salto al vacío y caigo?
  ¿Salto a la arena y me hundo?
  ¿Salto al mar y me ahogo?
  ¿O me quedo aquí, esperando dolorosamente, a que todo me mate en conjunto, con el terrible dolor de la certeza?
  Y mi luz... mi única luz... ahora está muerta, apagada.
  Mi única luz, mi única salvación, mi única esperanza.
  Me ha abandonado.
  Me ha traicionado.
  Me ha cambiado.
  Después de dárselo todo, se ha ido y me ha dejado sin nada.
  Me ha matado.
  Me has matado.
  Te odio.

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