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domingo, 12 de abril de 2015

Oh.

  Una denuncia ante la ignorancia.
  Una defensa del dolor y la rabia.
  Un escudo para la guerra.
  Sentimientos oscuros, danzantes en un caos eterno. Desordenados, osados, hirientes, valientes.
  Caballeros del mal que a lomo de sombras galopan veloces hacia mí; pobre niña indefensa que en el suelo tirada lucha en vano por huir. Oh, cuan es la cantidad de miedo agazapado en ti.
  Como una serpiente se arrastra tras un surco de sangre y barro, hacia la lejana luz que al final del camino este ilumina. Cuan lejana se le antoja al alma herida, cuan cercana al alma vengativa.
  Alma vengativa que sobre ti el odio arroja, sucia joven desconocida, cuyo pecado fue ser necia ante los ojos de una vida oscura.
  Vida oscura, hogar de horribles monstruos, ¿tal es tu sed que a todo el que pasa ante ti vacías? ¿Tal es tu crueldad que a todo espíritu que atrapas a la fría muerte envías?
  Fría muerte que paciente espera su único alimento: almas en pena. Tan segura pareces, tan seductora te me antojas. ¿Qué dirás si hasta ti decido caminar? ¿Me aceptarás? ¿O por el contrario, de tu escudo me echarás?
  Escudo oscuro, me ofreces protección, pero a tal precio que a mi corazón haces temblar. ¿Valdrá la pena decir adiós y a ti acudir en busca de calor? ¿Será eso lo que el destino me depara?
  Destino. Fugaz destino. Pluma majestuosa en tu mano danza, bañada en sangre proveniente de animales que lloran, que piedad en vano imploran.
  Destino. Cruel destino. Nuestra vida controlas y nos haces sufrir; tu risa atrae a los peores demonios que la historia ha conocido. Te disfrazas de santo y nos prometes que la vida será una dulce canción, mas nuestro pecho atraviesas con una espada de dolor.
  Destino. Oh, destino. Cuan grande y poderoso luces ante mí. Cuan temido y arrogante. Lucha contra mí, oh, destino. Pues mi pluma alzaré, mi armadura de tinta será, y mi alma guerrera lucirá vestida de fuego; fuego sagrado alimentado de rabia, odio y dolor; de esperanza muerta, vida perdida y sangre derramada.
  Oh, valiente y osado destino, ¡mírame a los ojos y lucha si te atreves! ¡Acaba conmigo! Pero hazlo con lealtad y pureza. Termina esta guerra sucia e injusta demostrando que no eres tan solo un cuervo desplumado y medio muerto.
  Oh, destino; tramposo y mentiroso destino. Ven conmigo y caminemos al infierno sin mirar atrás.
  Pues, ¿te cuento un secreto? Tantos cortes vistieron mi figura que me alcé al cielo con tan solo un suspiro desolado. Y allí descubrí con pena y desespero que aquel no es mi lugar, que desentono como lo hace la niña dulce y mimada en una cárcel de alta seguridad. Y tras aquel fugaz vuelo a ti me rendí, mas comprendí que tan solo con papel y tinta, el mundo podría ser mío.
  Y tan mío es ahora que a ti te llevo, nada más y nada menos, a mi vera, seducido por palabras mágicas que te conducen por caminos muertos, los cuales se te antojan una alfombra roja, hacia la trampa mortal que te tendimos, amigo mío, cientos de guerreros poderosos y letales, a los cuales heriste con tus garras.
  Y hoy aquí, todos reunidos, recordando a nuestros hermanos caídos, te decimos: disfruta del resto de tu horrible eternidad, cruel destino.

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