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martes, 27 de octubre de 2015

XXII.

  Y despertar.
  Y verte a mi lado bajo un manto de estrellas.
  Y besarte; y que tus labios me sepan a luz de luna.
  Y que el firmamento navegue sobre nosotros como un barco veloz, en busca de cientos de secretos. Y ver esos ojitos verdes que tanto me gustan brillar bajo la rojiza luz del amanecer.
  Y respirar.
  Que tu olor me llene y me eleve. Que vuele, junto a ese barco fantasma que tripula por los cielos robando suspiros, y robar, para ti y para mí, una estrella.
  Y que su luz alumbre nuestro camino.
  Y que su calor, proteja nuestros abrazos.
  Para que nos guíe cuando nos perdamos, y nos vele cada vez que nos besamos.
  Porque te amo.
  Porque sin ti, el bosque de mi vida se convierte en muerte y ríos secos.
  Porque, si tu te vas, las estrella se apaga y me pierdo en la oscuridad del olvido, en el miedo de la soledad.
  Así que quédate.
  Quédate, y yo te lo daré todo.
  Prometo regalarte mi vida, miradas furtivas, encuentros a escondidas.
  Te daré cientos de besos, y por cada beso, dos abrazos, y por cada abrazo, dos sonrisas.
  Te susurraré poemas de amor al oído cada noche, solo para ver como se eriza tu piel, para sentir como un escalofrío te recorre, y para que tus ojos se inunden de emoción.
  Prometo cuidarte y respetarte. Prometo amarte y pensarte. Prometo escribirte trocitos de mí, y poco a poco, ser tuya. Y prometo guardar cada trocito de ti, para recomponerte cada vez que te rompas.
  Seré tu abrigo en el frío y tu baile en la lluvia.
  Seré tu salvavidas en la furia y tu barca en la calma.
  Esa música íntima que te acompaña en los momentos más tristes, y el frenesí de la emoción.
  Prometo amarte ante todo, y no abandonarte ante nada.
  Prometo que eres mi todo, y que sin ti, no soy nada.