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lunes, 29 de julio de 2013

Cuando el agua canta - Segunda parte.

Dos amantes perdidas,
una entre tierras cubiertas de sangre,
otra entre aguas teñidas de rojo.
Aquello, a sus ojos, era una masacre,
pero a los ojos de su gente,
era justicia, simplemente.

Ellas se amaban como nadie podía imaginar,
pero estaban enfrentadas,
la tierra y el mar.

Solo deseaban estar juntas,
sin nada más en lo que pensar,
pero estaban enfrentadas,
la tierra y el mar.

Los pueblos atacaron, 
ante aquella traición de su gente,
no podían estar juntas,
a pesar de que su amor era para siempre.

Lucharon hasta el final,
cayeron de la mano,
ahora sus almas descansan en un lugar lejano,
juntas eternamente, como su amor,
que representaba la muerte.

Muerte por amor,
amor por muerte.
¿Qué mas daba? Si ya iban a estar juntas,
alejadas de aquella gente.
De aquel mundo que les discriminaba por ser diferentes.
Muerte por amor,
amor por  muerte.


  Su voz de apaga lentamente, mientras las lágrimas recorren mi rostro, ya húmedo. 
  Nos vemos cada noche desde aquel día, del que ya pasan meses, cuando mis padres duermen. El primer día, cuando se hizo pasar por una humana, me pillaron en el agua, pero por suerte no la vieron a ella, que me dijo «Viene alguien» y antes de que pudiera mirarla ya había desaparecido en las profundidades del lago, que, según me había dicho, conectaba con el mar en un túnel submarino. Mis padres me preguntaron que qué hacía en el agua a esas horas, y yo des dije lo primero que se me ocurrió: que andando me había tropezado y como estaba muy a gusto, me quedé. Creo que no me creyeron, pero al menos dejaron el tema. Después, me explicaron que se habían ido a dar una vuelta y que se les había hecho tarde. 
  Venus me visitaba en su forma humana muy escasamente, y me había negado una explicación cada vez que le había preguntado cómo se transformaba. Tan solo me había dicho que el hechizo caducaba al anochecer y que las cicatrices de su cuello cuando se transformaba eran sus branquias cerradas. 
  Cuando acabamos de cenar, me siento en el sofá a esperar a que todo el mundo se vaya a la cama, pero mi padre se queda leyendo más de lo habitual. Por la ventana, veo a Venus nadando demasiado cerca de la superficie. Me preocupo. ¿Cuánto tiempo llevará esperándome? No puedo resistirme más, y le digo a mi padre:
-Papá, no me entra el sueño, voy a dar una vuelta.
-Den, cariño, no hagas tonterías y vete a la cama. Es peligroso que vayas sola por ahí a estas horas.
  Empiezo a desesperarme. 
-Pero papá, si aquí no hay nadie...
-He dicho que no. A la cama.
  Pongo los ojos en blanco, y echo un rápido vistazo al salón. Las ventanas están abiertas, si me escapo me verá. Pero entonces veo las cortinas.
-Vale, pero cierra las cortinas, que entran bichos -y, sin darle tiempo a responder, me levanto y cierro todas y cada una de las cortinas del salón. Después de un "buenas noches" voy rápidamente a mi cuarto, que está en el piso superior, y sin pensar mucho en una estrategia, bajo por un árbol cercano a mi ventana. 
  Cuando ya estoy cerca del suelo, me caigo, pero no puedo quejarme, nadie puede saber que estoy aquí. 
  Corro hacia el lago, y, por querer frenar demasiado tarde, me caigo al agua. Espero no haber hecho mucho ruido.
  Venus viene corriendo a mi encuentro, y me saca del agua.
-¿Estás bien? ¿Por qué has tardado tanto? -Como cada vez que la veo, su voz me hipnotiza. Cuando salgo de mi antontamiento, respondo:
-Sí, estoy bien. Perdón, es que mi padre no se va a dormir, he tenido que escaparme de casa.
-No quiero que tengas problemas por mi culpa -dice, preocupada.
-Tranquila -le sonrío. Ella también sonríe. Que sonrisa más bonita, es como un ángel... como un ángel surgido del Infierno, por su pelo y el toque maligno que tiene su sonrisa. Entonces, me coge por los hombros, se me acerca y me susurra al oído:
-Tengo una sorpresa para ti, ahora vuelvo.
  Y, tras un rápido beso, desaparece en el agua.
  Debo confesar que la espera se me hace eterna, aunque reconozco que Venus ha sido muy rápida. Cuando regresa, lleva un colgante precioso. Tiene una cadena del color del blanco más puro, con una pequeña figura plateada en la que se representa a una sirena sentada en una roca, sonriente, con los ojos cerrados y una lágrima surcándole el rostro. Tiene detalles en dorado, como el pelo, la lágrima, y algunos reflejos de agua en la cola y en la roca.
-Es precioso -susurro.
-Pero eso no es todo -dice, emocionada-. ¿Sabes quién es mi madre? ¡Es una de los mujeres más importantes de todo el Reino Marino! Bueno, era. Y ese colgante lo he heredado yo. Tiene un poder especial. Permite a los humanos respirar bajo el agua, y a las sirenas convertirnos en humanos durante el día. La única diferencia es que las sirenas tenemos que verter sangre en él, y los humanos no.
  Esa información me sobresalta.
-¿Qué? ¿Sangre? ¿Y tú...? -No me atrevo a acabar la pregunta. Le quiero demasiado como para que se autolesione, y mucho más por mi. Ella, como respuesta, me enseña la muñeca derecha, que está llena de cicatrices.
-¡Estás loca! -le digo -. ¿Por qué has hecho eso? No vuelvas a hacerlo, por favor, te lo ruego.
-Yo... solo quería poder verte más. Lo siento.
-No... no pasa nada, Venus. -Le sonrío y hago un ademán de ponerme el colgante, pero ella me para agarrándome el brazo con la mano izquierda. Hace pocos días me di cuenta de que era zurda.
-¡Espera! -Exclama. -Te saldrán branquias. Creo que duele un  poco, pero luego te quitas el colgante y desaparecen sin dejar marca. Hazlo solo si tu quieres, no te voy a obligar.
-Claro que quiero -respondo. Y, cuando ella retira su mano con suavidad de mi muñeca, me pongo lentamente el colgante. Empieza a dolerme el cuello, siento como se me abren las branquias, dejo de poder respirar por la nariz y un potente agobio se apodera de mi por la falta de aire. Abro los ojos como platos, y miro a Venus, asustada, mientras ella me dice:
-¡Respira por las branquias! ¡Las branquias! -Y me hunde con brusquedad en el agua. Entonces, puedo respirar. Sonrío, más calmada, aunque el corazón sigue latiéndome con rapidez. Ahora Venus está frente a mi, bajo en agua. Me acerco a ella y le beso con dulzura, mientras el corazón se me acelera aun más.
-¿Quieres que te enseñe el lago? Será rápido, lo prometo. Volveremos mucho antes del amanecer.
-Claro -mi voz suena rara bajo el agua, respirando por branquias, y me río. Es más melódica. Venus se ríe conmigo. Me coge de la mano y empieza a nadar, arrastrándome tras de si.
  El fondo del lago es la cosa más bonita que he visto nunca: todo lleno de peces de distintos colores y tamaños, el suelo lleno de piedras, algunas brillantes, algas, incluso monedas, colgantes, pulseras, anillos...
  La visita es larga, pero a mi se me pasa en un abrir y cerrar de ojos. Mucho antes de lo que me hubiera gustado.
  Justo antes de regresar a la superficie, Venus me quita el colgante y se lo pone ella. Sus dedos acarician mi cuello, lo que provoca que me sonroje. Ella me mira y sonríe, seguro que lo ha notado. Eso hace que me sonroje aún más. Se me cierran las branquias y salgo a la superficie; nada más hacerlo tomo una bocana de aire frío. Ha sido increíble.
  La luna ya se va acercando al horizonte, es hora de volver. Veo que sale luz por las cortinas. Seguramente mi padre se habrá quedado dormido, pero prefiero no arriesgarme. Le doy un largo beso de despedida a Venus, le hago prometerme que nunca más me visitará en su forma humana y vuelvo hacia el árbol. Empapada, me cuesta mucho más subirlo que bajarlo, pero lo consigo. Entro en el pequeño cuarto de baño que hay en mi cuarto y me seco.
  Cuando termino, me voy a dormir. Mis mis padres no me despiertan hasta las dos, para que baje a comer. Me paso el día pensando en Venus, como de costumbre. Ese día mis padres deciden hacer una excursión por el campo, a la que me obligan a ir. Nos pasamos toda la tarde fuera, por lo que vuelvo muerta de cansancio y bastante tarde. No veo a Venus por ninguna parte del lago.
  Mis padres se van a dormir y yo finjo hacer lo mismo, pero miento. Esta noche haré lo mismo que todas las otras: bajar a ver a la chica que me ha robado el corazón.
  Cuando bajo, sigue sin aparecer. Me siento a esperarla. Pero pasan los minutos, y las horas, y no aparece. ¿Le habrá pasado algo? ¿Habrá decidido dejar de verme? La incertidumbre me está matando.
  Cuando empieza a amanecer, como aún no ha a parecido, me levanto y doy media vuelta, pesarosa. Pero una voz dulce me llama, y enseguida me giro. Ahí está ella.
-¿Por qué has tardado tanto? -Pregunto, intentando fingir estar molesta, aunque me resulte imposible.
-Tenemos que hablar. Ya. Ven, rápido. -Su tono me alarma, ella nunca es tan seria. Me acerco al lago, me siento y le pregunto:
-¿Qué pasa?
-Me han descubierto. Saben que te veo y que tenemos algo -¿tenemos algo? Eso nunca me lo había planteado. La idea me alegra, pero sé que ocurre algo serio. Espero a que continúe -Eso, en el Reino Marino es tremendamente ilegal. Es lo peor que se puede hacer. Lo ven como una traición a nuestra especie. Desde luego, yo no -aclara rápidamente. -Pero me temo que tendremos que dejar de vernos. Supongo que tengo suerte, normalmente me habrían matado, pero por ser hija de quien soy puede que tenga un destino algo mejor. Te amo, nunca lo olvides, ¿de acuerdo? -Se le empieza a romper la voz, y habla muy rápido; varias lágrimas surcan su cara. Siento que mi corazón se rompe el miles de trozos afilados que me desgarran el alma. -Yo... he sido la chica más feliz del mundo estos últimos meses, estando contigo. No se si podríamos considerarnos novias, pero nada me haría más feliz. Lo que hice el primer día... necesitaba salirme de la ley, eso me divertía. Pero fui incapaz de matarte. Te vi, y... me enamoré. Te saqué a la superficie y, con un teléfono que tenía, llamé al hospital. Cuando vinieron a por ti yo ya no estaba. Me alegré mucho cuando te vi volver. Te canté cada noche hasta que conseguí que vinieras en mi busca, te visité cada día que tu falta se me hacía especialmente insoportable. Y hoy... será la última vez que te vea. Lo siento por todo, Denna. Siento todo lo que te he hecho, siento haberte hecho sufrir. Nunca me lo perdonaré.
  »Pero una última cosa. Quiero que te quedes el colgante de mi madre. Por favor, no lo pierdas. Si alguien lo descubriera sería destruido de inmediato. Mi madre me lo dio en secreto, y su madre a ella, y así ha ido pasando de generación en generación. Actualmente se supone que está destruido. Espero que te sirva para escaparte cada vez que lo necesites, para relajarte, para descubrir los secretos del Reino Marino, para escuchar cuando el agua canta. Nunca te olvidaré. Eres la persona más especial que he conocido nunca. Adiós, Denna.
  Me deja el colgante al lado, y me mira, llorando. Yo también estoy llorando. Entro en el río y empiezo a besarla. Ella, sin querer, se corta la mano, pero no piensa desaprovechar el corte. Me arrebata el colgante y se lo pone ella, a continuación mancha el colgante con su sangre, y empieza a transformarse. Se convierte en la chica que conocí aquel día, la turista perdida, pero está totalmente desnuda. A ninguna de las dos nos importa.
  Volvemos a la tierra y nos tumbamos en ella. Venus me quita la camiseta y empieza a besar mi barriga desnuda, cuando para yo hago lo mismo en la suya. Me tumbo sobre ella y continuo besándola por todo el cuerpo. Cuando ya está amaneciendo peligrosamente, me aparta con suavidad y me susurra "adiós" al oído. Se quita en colgante, me lo pone y se lanza al agua. En una última mirada, le susurro "Te amo desde el primer momento en el que te vi, nunca te olvidaré" y se va.
  Me pongo la camiseta, cojo el colgante, subo a mi cuarto y me tumbo en la cama. No tardo en empezar a llorar. Lloro hasta que me duermo.
  Cuando mis padres entran ha despertarme, les hecho de mal humor. No me vuelven a molestar en todo el día, excepto por la tarde, cuando me informan que se van a pasear. Perfecto, así podré llorar más tranquila.
  Sueño con Venus. Sueño que la están castigando por todos los problemas que se ha ganado tan solo viéndome. Sueño que le pegan, sueño con el agua que se tiñe de rojo, con sus gritos, con como los demás piden que muera... y me despierto de golpe. No puedo dejar que eso ocurra.
  Escribo rápidamente una nota a mis padres, diciendo que me voy a dormir unos días a casa de Venus. A ellos se la presenté y piensan que es mi mejor amiga (y la única) de aquí. Dicen que puede quedarse a dormir cuando quiera, o que yo me puedo ir a dormir con ella si sus padres quieren. Espero que no se enfaden demasiado.
  Escondo ropa para que no sospechen. Cojo en colgante y corro hacia en lago. Me lo pongo y me lanzo al agua mientras me salen branquias.
  Sea lo que sea lo que el destino me tenga previsto, espero estar preparada.
  La guerra entra la tierra y el mar ha comenzado de nuevo.

domingo, 28 de julio de 2013

Cuando el agua canta

  ¡Hola, queridos lectores! Una cosa que me molesta mucho es que cuando subo una historia, siempre pido que me sigáis en @ImImagination porque es el twitter oficial del blog, pero no tengo ni la mitad de los seguidores de las visitas que he conseguido recibir. Por eso esta vez lo pongo al principio de la historia y no al final. Si tenéis alguna duda, podéis preguntar en http://ask.fm/RueSinsajo.
  Quería aclarar que no es un fafiction, aunque al principio lo parezca.
  También quería deciros que por favor, comentar. Se admiten opiniones personales, críticas constructivas o lo que queráis. Y que muchísimas gracias por leerme, de verdad. Espero que os guste la historia, y si es así, puede que haga segunda parte.
  Besos, Belén.







  Oigo gritos de euforia a mi alrededor. Yo ni siquiera tengo voz para gritar. No me lo puedo creer. ¡Estoy en un concierto de McFly! Dios mío, después de tantos años, ¡no me lo puedo creer! Todo el mundo a mi alrededor canta, incluida yo, al ritmo de "That's the truth". La música me corre por las venas, directa al corazón, que late al ritmo de la canción.
  Acaba y todo el mundo empieza a gritar. Los chicos anuncian que van a hacer su última canción, esta vez de verdad (ya lo han dicho unas cinco veces; ese es uno de los motivos por el cual soy Galaxy Defender), y comienzan a cantar "The heart never lies". Amo esa canción, siempre lo he hecho y siempre lo haré. Igual que al grupo.
  Cuando acaba, a pesar de todas las veces que han dicho que se van, cantan una más, a petición del público. "Love is easy". Pero, por desgracia, esa sí que es la última.
  Cuando me quiero dar cuenta, ya estoy en el coche comino a mi casa. ¿Por qué ha pasado tan rápido? Estoy feliz. Muy feliz. Al fin he cumplido mi sueño, me siento realizada.
  Estamos a unos diez minutos de casa, escuchando su último disco "Memory Lane: The best of McFly" y mi madre y yo vamos tatareando "Star girl", que es la canción que suena en aquel momento, mientras mi padre conduce. Es el día más feliz de mi vida.
  Llegamos a una enorme casa de campo situada junto a un río; aquí es donde pasaremos el verano. Tiene dos pisos, más sótano, garaje y desván.
  Bajamos del coche y nos dirigimos a la casa, que es de piedra, con ventanas antiguas repartidas por toda ella. Desde el punto de vista cinematográfico, esta casa es ideal para una película de miedo.
  Entramos y me voy a mi cuarto, que ya sé cual es. Llevamos aquí unas dos semanas.
  Entro en mi twitter, @ImImagination, y en mi ask, le echo una ojeada y contesto a todo. La pregunta que más me ha sorprendido, porque nunca me la han hecho, ha sido que ponga mi descripción física y mi nombre. He contestado:
 
"Me llamo Denna, aunque me suelen llamar Den. Tengo el pelo marrón y ondulado, por los hombros, y unos ojos completamente negros. De piel soy un poco morena, pero creo que se nota que soy española a pesar de mis rasgos. No soy demasiado alta."

  Después, entro en YouTube, pongo McFly y al cabo de un rato no puedo evitar cantar y bailar. Cuando ya llevo unas cuantas canciones y me canso, me siento a escribir en mi blog. Cuando decido que ya está bien por hoy, más que nada porque el sueño, me voy a dormir.
 

  Me despierto medio aturdida. Como veo que aún está oscuro, cojo el móvil para ver qué hora es. Son las cuatro de la madrugada.
  Intento volver a dormirme, pero no consigo conciliar en sueño. De repente, me parece escuchar la música más bella que he oído en mi vida. Al principio intento no hacerle mucho caso pero, después, se me hace imposible resistirme a ir en busca de su origen.
  Cojo un abrigo y salgo de la casa, así, en pijama. La música me lleva hasta el río. Miro minuciosamente en su interior, sé que la música procede de su interior, aunque no vea nada. Algo en mi interior me dice que me vaya, que debería estar en mi casa, pero lo ignoro. Cuando ya estoy a punto de rendirme (o debería, pues la música me tiene prendada y me resulta imposible hacerlo), veo algo. Es algo largo, ancho y anaranjado. Me parece ver algo negro flotando en ondulaciones un poco más adelante. Aparecen más. También tienen esas cosas alargadas de distintos colores, como en verde, azul, rojo, amarillo, rosa, blanco, plateado, dorado... y las mismas ondulaciones un poco más adelante, también de distintos colores y tamaños. Cuando se acercan más a la superficie, me doy cuenta de lo que son: sirenas.
  Esas "cosas largas" son sus colas, y lo que ondula es su pelo. Cuando sacan medio cuerpo a la superficie, me doy cuenta de que ellas son las que cantan. Creo que es imposible decidir qué es más hermoso; si su rostro o su canto.
  Una, la más cercana a mi, posa su cara a un par de centímetros de la mía. Sus pómulos están resaltados en su rostro. Tiene el pelo rojo como el fuego, empapado, y se le pega al pecho desnudo. Sus labios son como rubís, y tiene los ojos de verde intenso. No puedo evitar perderme en ellos, pues me recuerdan a la inmensa profundidad de un bosque al anochecer, salpicado de rocío, y su pálida piel es la luna llena que lo ilumina. Su cola, del color del oro más puro, me recuerdan a los dorados cánticos de los pájaros, que te hacen volar entre los árboles.
  Algo en mi interior grita que ahora mismo desearía no ser bisexual, que esto no va a acabar bien.
  Pero lo soy; por lo que, cuando aquella sirena, de la que he quedado totalmente prendida, coge mi cara con una suavidad que creía imposible entre sus manos, y la acerca más a la suya, no puedo evitar responder al dulce beso que me regala. Y, cuando con la voz más bella del universo, capaz de calmar la mayor de las tormentas y de controlar el más enfurecidos de los océanos, me susurra al oído "ven", me es imposible no dejar que me arrastre al agua junto a ella, aunque vaya a morir ahogada.
  Estar a su lado es lo único que deseo.


  Siento una fuerte presión en los pulmones. La cabeza me duele horriblemente, y no recuerdo nada de lo sucedido. O, al menos, no quiero recordarlo.
  Estoy en una cama dura, con un respirador. Las paredes son blancas. Hay una puerta, también blanca, con una pequeña ventana cuadrada. A través de ella, veo un pasillo y más habitaciones. Debo estar en un hospital. ¿Cómo he llegado aquí?
  Sé como he llegado aquí. Pero necesito negar que ha sido real. Seguramente lo habré soñado, y siendo sonámbula, habré ido hasta el lago.
  Pero yo nunca he sido sonámbula. Muy dentro de mi sé que ha sido real... El corazón se me acelera en cuanto recuerdo a la sirena, no lo puedo evitar. ¿Enserio me he enamorado de algo que se supone que no existe y que ha intentado matarme? Pero era tan hermosa... y su voz... Pero no, no. Yo nunca he creído en el amor a primera vista. ¿Pero y si...? Mi debate mental queda interrumpido cuando una enfermera entra en el cuarto. Es rubia con ojos grises, alta, y viste una bata blanca. Al verme despierta, sonríe.
-¿Cómo te encuentras? -Pregunta. Voy a contestar cuando me doy cuenta de que tengo el respirador. Le miro como pidiendo una explicación, y enseguida me dice:
-Puedes quitártelo.
  Obedezco y toso un poco. Después, contesto:
-Bien, creo.
  La enfermera me informa de que pronto me darán el alta y me dice dónde está el comedor, aunque no le hago mucho caso. Tengo la cabeza llena de sirenas.
  En especial de una.


  Los días siguientes son los más aburridos de mi vida. Me paso el día encerrada en el hospital, con la cabeza dándole vueltas una y otra vez a lo mismo. Y la comida está asquerosa. Pero, al final, el esperado día del alta llega.
  Cuando llegamos a la casa, en el corto camino que hay del coche a la puerta, no puedo evitar mirar al lago.
  Una vez en mi cuarto, solo quiero olvidarme de todo; cojo mi iPod y pongo rock. Cuando me despierto de mi sueño plagado de agua, sirenas pelirrojas y hospitales, sobre las cuatro de la madrugada, apago el iPod e intento dormir, pero no es tan fácil. Nada más pagarlo, empiezo a oírla. Es ella, sé que es ella. Algo me empuja a bajar, pero debo resistirme. Pero su voz... y la letra de la canción... me matan. Una lágrima cae por mi rostro. Es la canción más bonita, y a la vez, más triste que haya escuchado nunca. «Ya se cansará» pienso, dolida. Pero no es así. Canta toda la noche hasta el amanecer. Solo consigo dormirme cuando el canto cesa, para sumirme de nuevo en un sueño en el que ella es la protagonista.
  Pero esta vez la historia no es dolorosa, sino de amor. Y tiene una segunda protagonista: yo.


  Cada noche es igual, una nueva tortura. Canta desde que se pone el sol hasta el amanecer, y parece que únicamente yo puedo oírla. Aunque siento que la canción siempre se queda a medias. En ella narra la historia de dos amantes que luchan por encontrarse, hasta que lo consiguen. Pero eso no deberían hacerlo, no deberían verse. Sus razas les han estado engañando toda la vida, diciéndoles que la raza de su amante no existía. Y, ahora que están juntos, deberán luchar contra sus razas, unidos, e intentar sobrevivir. Cosa que no es tan fácil. Pero, cuando va a llegar a la parte donde empiezan a luchar, amanece y desaparece. Creo que nunca sabré el final.
  Los sueños son siempre lo mismo, historias imposibles que me muero por vivir. Las lágrimas recorren mis mejillas noche tras noche.
  Hasta que no puedo soportarlo más.
  Salgo de la casa corriendo cuando ya está amaneciendo, esperando que aún no haya desaparecido. Me tropiezo, aunque me levanto ignorando el dolor. Pero, cuando llego al lago, tan solo puede ver una cola dorada desaparecer. He llegado demasiado tarde.
  Vuelvo a la cama hecha polvo. Tras horas mirando el techo, consigo dormirme. Tengo que echar a mi padre y a mi madre varias veces de mi cuarto con la excusa de que me encuentro mal para dormir poder dormir algo. Duermo durante horas, y cuando me despierto, pasan de las cinco de la tarde. Voy, medio aturdida, al salón. Como no veo a nadie, les llamo a gritos, pero solo el viento responde. Estoy sola en casa.
  Como algo y me siento en el sofá a ver la tele, cuando suena el timbre. Cuando abro, me encuentro con una chica pelirroja de ojos verde intenso. Nada más verla me viene a la mente la sirena. Pero no, es imposible, ella era mucho más hermosa.
-Hola -dice.
-¿Qué?
-¿Puedo pasar?
-¿Quién eres? -¿Una desconocida quiere entrar a mi casa?
-Me he perdido, me llamo Venus.
-Pasa -. ¿Por qué le he dicho eso? ¡No la conozco de nada! Pero algo me impulsa a invitarla, a tratarle genial. Le ofrezco asiento y traigo algo de comer.
-¿De dónde eres Venus? ¿Cómo has llegado aquí? -Pregunto.
-Soy de Roma. Estaba haciendo turismo cuando me perdí. Llevaba horas caminando, pensaba que iba a morir. Hasta que encontré esta casa. Muchas gracias por dejarme entrar, de verdad. Lo necesitaba.
-No hay de qué -respondo. Siento la necesidad de hablar con ella, sobre lo que sea.- Yo una vez estuve en Roma, de pequeña. Me encantó, es preciosa. Lo que más me impresionó fue el Coliseo y la Fontana di Trevi, por su tamaño. Me los imaginaba mucho más pequeños.
-Oh, vaya. Sí, son preciosos, pero supongo que yo nunca podré apreciar su belleza completamente, pues los conozco desde pequeña y ya no me impresionan. Una pena, creo. Pero me encanta viajar, siempre que puedo lo hago. España es preciosa, llevo dos semanas aquí y me ha enamorado. No me canso de visitar todas las ciudades y pueblos.
  Le brillan los ojos. Francamente, es preciosa, y se le ve muy ilusionada. Nunca había visto España desde ese punto de vista, ¿tan bonita es? La verdad es que prácticamente no la conozco, no sería mala idea hacer turismo por las ciudades y por los pueblos.
-¿Cuántos países has visitado? -Le pregunto, para romper el incómodo silencio que se ha formado. La pregunta parece sorprenderle.
-Pues... esto... cinco.
-¿Cuáles?
-Eh... -Me da la sensación de que se está poniendo muy nerviosa. ¿Me habré tomado demasiada confianza?- España, China, Irlanda... Londres y Portugal.
-Bueno, ¿y qué piensas hacer? Como mis padres lleguen y te vean aquí me matan.
-Oh, vaya, lo siento mucho. ¿Te molesta que me quede un rato más? Solo necesitaba descansar y tomar algo.
-No importa, quédate todo lo que quieras.
-Pero tus padres...
-Al cuerno con mis padres. Ya se lo explicaré -. Las dos sonreímos. Qué rápido he cambiado de opinión.
  Y así continúa la tarde. Hablamos y hablamos de cosas sin sentido, hasta que empieza a anochecer.
-Qué tarde es ya -comento cuando me doy cuenta-.Ya está anocheciendo.
-¿Qué? ¿Ya anochece? -De repente, se asusta mucho. Abre los ojos como platos y se lleva las dos manos a ambos lados del cuello, en los que advierto cicatrices. Empieza a hiperventilar.
-¿Qué pasa? -Pregunto. La miro, impotente, sin poder hacer nada. Ella, por toda respuesta, sale corriendo de la casa sin ningún tipo de explicación. La sigo. Va camino al lago. ¿Pero qué hace? Se tira de cabeza, y, a continuación, cuando saca la cabeza del agua, la veo mil veces más hermosa que antes. El pelo se le ha vuelto más rojo, al igual que los labios, los ojos, más verdes, y la piel, más pálida. Ya no lleva la camiseta, y entonces la reconozco: es la sirena.
-Lo siento -me dice con la misma voz con la que canta todas las noches, esa voz tan hermosa que hipnotiza -. Pero tenía que conocerte. Yo... no pretendía matarte, de verdad. No sé en qué estaba pensando esa noche. Pero lo que sí que sé, es que desde entonces no puedo parar de pensar en ti y de odiarme por lo que te hice. Lo siento, lo siento mucho, de verdad. -Hace una breve pausa, pero, después añade, en un susurro prácticamente inaudible -Te amo.
  Me acerco, despacio, a ella, y me arrodillo en el suelo.
-Yo... -murmuro -Yo también te amo.
  Me besa. Es el mejor beso que he recibido en toda mi vida. Provoca que el corazón quiera huir de mi pecho por lo rápido que late, y que la piel se me ponga de gallina. Ya no existe nada, ni la noche, ni el lago, ni mi familia. Solo ella y yo. Y, de nuevo, me arrastra hasta el agua. Pero esta vez no me hunde, sino que me deja flotando en la superficie del agua, cantándome al oído.
  Ahora sé que la canción va por mi, por nosotras. Narra nuestra historia, razas que para la otra se suponía que no existían.
  Pero ahora tenemos que encontrar el final, y no sé si nos gustará.

domingo, 14 de julio de 2013

La sombra de una sonrisa ensangrentada

   Las risas retumban en mi oído como como dulces melodías infantiles. El viento acaricia mi cara y mece mi cabello moreno, mientas los pájaros le silban una hermosa nana. El sol arranca reflejos dorados del pequeño lago situado a mi derecha, y de vez en cuando, un conejo aparece saltando por mi izquierda. Apoyada en un árbol, jugueteo con la hierva, mientras mis ojos dorados leen un libro. Enfrente mía, mis sobrinos y primos de entre cuatro y seis años, juegan y ríen.
   El sol le da al ambiente una calidez agradable. Los niños entonan una canción: 

En la pradera entonan los pájaros,
una dulce canción.
La canción de la sonrisa perdida,
la canción de la sonrisa sin amor.

Esta vuela entre los pájaros,
cantando una triste melodía.
La melodía de la sonrisa perdida,
la melodía de la sonrisa sin amor.

El viento susurra triste,
susurros incomprensibles.
Los susurros de la sonrisa perdida,
los susurros de la sonrisa sin amor.

Los animales observan embobados,
la peculiar orquesta ensangrentada.
Sangre que llora una sonrisa perdida,
sangre que llora una sonrisa sin amor.


  
   Un escalofrío me recorre la espalda; esa canción siempre me ha parecido muy siniestra. Tenía una estrofa más, pero ahora mismo no me acuerdo de ella. No le doy importancia y sigo leyendo el libro.
   Estoy completamente absorta, es el momento más interesante, pero, antes de poder terminar el capítulo, una risa fría me sobresalta. Miro hacia el lago, que es donde ha sonado, pero no veo nada. «Imaginaciones mías» pienso, aunque no consigo calmarme. Aun así, sigo leyendo.
   Ya ha transcurrido media hora sin novedad alguna, cuando, de improvisto, siento una gota fría en mi hombro. Cuando me giro a comprobar qué es, me quedo helada: una gota de sangre me cosquillea el brazo, en dirección al suelo. Lentamente, alzo la cabeza. Justo cuando visualizo el árbol, veo una sombra desaparecer. Ni rastro de la sangre.
-¡Vámonos! -Grito asustada antes de poder contenerme. Todos los niños responden al unísono "¡Noooooooo!", y, a continuación, se miran entre ellos y ríen. Bueno, pues ellos que se queden aquí, con sus padres. Yo tengo que huir; mi instinto me lo pide a gritos.
    Sin saber muy bien porqué, suelto el libro y comienzo una frenética carrera en dirección contraria al lago.
   Cuando ya me he alejado más o menos medio kilómetro y siento que me voy a derrumbar de puro cansancio, me tropiezo. En ese instante en el que estoy en el suelo, me percato de que los pájaros cantan.  No como suelen cantar, sino en armonía, como una orquesta. La primera estrofa de la canción se me clava en la cabeza. Eso me da fuerzas renovadas para seguir huyendo. 
   Oigo risas en mi cabeza. Risas que parece que canten una triste melodía. Freno en seco y caigo de rodillas al suelo, llorando de puro terror. 
   El viento me susurra cosas incomprensibles. Los animales me observan embobados. Una risa me cubre con lágrimas de sangre. Me rodeo las rodillas con los brazos, sin dejar de llorar. Y, entonces, recuerdo la última estrofa: 

Con las lágrimas de sangre,
se bautizará al elegido.
Al elegido de vivir eternamente,
al ladrón de vida,
a la nueva Muerte.






   ¡Hola, queridos lectores! Espero que os haya gustado la historia. Perdón por tardar tanto en subir, y gracias por esperar. Por favor, si os gusta el blog, seguidme en @ImImagination, que es la cuenta oficial. Si queréis dejar vuestra opinión o una crítica constructiva, en un comentario. Las acepto sean buenas o malas. Y, si tenéis alguna pregunta, la podéis hacer aquí:  http://ask.fm/RueSinsajo 
   Muchas gracias de nuevo, ¡besos!

Belén.